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Reseña

iLevitable: la sensibilidad, interpretación y conocimiento musical de Ileana Cabra

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En la categoría Mejor Álbum Latino de Rock, Urbano o Alternativo en los Latin Grammy, la sorpresa fue el galardón para iLe y su disco iLevitable, pero ¿Por qué ganó? Acá los desciframos.

El alma del bolero, el bugalú, la herencia de los ritmos puertorriqueños y del Caribe, se apoderaron de la mente de Ileana Mercedes Cabra Joglar desde temprana edad. Su abuela fue uno de sus primeros vínculos para encontrarse con los sonidos latinoamericanos que le dan identidad a la región del mundo en la que le tocó crecer: Puerto Rico. Ileana Cabra ya es conocida desde que a los 16 años aceptó ser parte del proyecto familiar que poco a poco se convertiría en un referente de géneros disidentes: Calle 13. PG 13, como le llamaban en la banda, demostraba el poderío de su voz al presentarse en medio del escenario y cantar las primeras frases de “Pa’l Norte”.

¿Quién iba a imaginar que detrás de la actitud que proyectaba PG 13 en el escenario, se encontraba una enamorada y conocedora de la música que no le tocó vivir? Tras la pausa que vive Calle 13, cada hermano decidió experimentar con proyectos musicales que representaran su esencia única. Así iLe, su nombre como solista, tuvo tiempo libre para crear iLevitable, un primer disco en el que se encargó de la producción y supervisó los sentimientos que quería transmitir a través de la música.

Ramón Martínez, uno de sus ingenieros de grabación la describe como “una viejita en cuerpo de niña”. Su hermano René (Residente) la ve como un personaje de los años 60, pero que transportaron a la actualidad. Y todas esa conexiones que la hacen viajar por el tiempo se deben a las referencias musicales que exploró a lo largo del tiempo como la voz y boleros de Gabriela Mirabal o Blanca Rosas Gil o con la salsa y bugalú que conoció a través de Ismael Rivera y Yayo “El Indio”. Voces y ritmos que hoy viven en el olvido de las nuevas generaciones, pero referencias claves para entender la música de iLe.

 

“Lo que más me gusta de la música es el poder transmitir todas las emociones de la manera que uno quiera sin pensar en como debería ser o como se supone que sea. Es lo que más disfruto de la música”, confesó en el mini documental sobre la grabación de su primer disco. Esa libertad es lo que plasmó en iLevitable, material en la que trabajaron cerca de 75 personas entre músicos, ingenieros de audio y productores. Además se convirtió en un proyecto familiar que involucró a sus hermanos, tíos y a su padre José Cabra, quien le ayudó en la creación de arreglos, ideas y la grabación. En particular de la canción “Out of Place”, el único en inglés y que sale un poco de la línea del bolero y el bugalú con tintes del rock de los 60.

“Dolor” probablemente sea la colaboración familiar más especial. Su abuela Flor Amelia de Gracia fue vital en el aprendizaje musical de Ileana y desde niña le enseñó a cantar, modular su voz e impulsarla para que encontrara un estilo propio. Un día, ella le regaló un caasete con grabaciones que hizo en 1978 y en ahí descubrió la canción que hoy forma parte de iLevitable. Ileana compartió más sobre ese hallazgo:

 

“Cuando escuché la canción de “Dolor” cantada por un hombre, de pronto pensé en Cheo Feliciano. Poco antes de que abuela falleciera le pude comentar la idea de grabar esa idea con Cheo y ella se emocionó muchísimo y dijo: ¡Ay, ese hombre! Y yo bien contenta de que le hubiera gustado esa idea.

 

Luego de un tiempo hablamos con mi tío Joe Pujals para que hiciera el arreglo musical. Se le presentó la letra a Cheo y le gustó. A la hora de grabar voces, yo llego al estudio tratando de contener la emoción tan grande que sentía de cumplir esa ilusión. Empezamos a ver la letra y luego lo grabamos cantando a la vez, él en una cabina y yo en otra. Después él escuchó un poquito en el estudio y me dijo algo como: “Cantas como los ángeles”. Y yo ahí súper emocionada y fue un momento sublime. Escuchar su voz cantando un tema de mi abuela.

 

Aunque ninguno de los dos pudo escuchar el tema final a cada uno lo siento conectando a través de la canción y el hecho de que se haya logrado el tema me emociona muchísimo y estoy súper contenta con el resultado”.

 

 

El proceso de composición de Ileana era muy orgánico: despertaba, pensaba en sonidos para el disco, grababa maquetas y se trabajaba la idea a partir de esa tarea. La máxima de cada día era crear melodías o letras que penetraran en las fibras más sensibles de cada escucha, pero para conseguirlo tenía que proyectar sus emociones y “Canibal” es el mejor tema para detectarlo.

 El primer sencillo de iLevitable narra las batallas del canibalismo internos que se manifiesta a través del ego y los miedos que viven en Ileana. Una especie de guerra personal musicalizada por una fina combinación de soul y un ensamble de cuerdas y metales para terminar con una explosión de incertidumbre y catarsis al escuchar la voz de Ileana Cabra.

 

 

Probablemente el orden de las canciones fue pensado para llevar al escucha por un sube y baja de emociones. “Canibal” y “Triángulo” mantiene ese bajo ritmo emocional. A un par de guitarras se une la voz de iLe que pide perdón por sentirse incompleta ante la falta de algo vital en su vida. Las cuerdas se siguen sumando a lo largo de la canción para terminar con una desgarradora confesión.

Cada canción es un mundo en el que iLe se transforma y el lugar más feliz de iLevitable es “Te Quiero con Bugalú”. Desde el nombre sabemos que disfrutaremos de la combinación de los ritmos latinos, afrocubanos y el soul acompañado de una temática que aún parece tabú: la sexualidad femenina. La sensualidad de la voz de Ileana y la temática se expande por temas como “Extraña de Querer” y “Rescatarme”, danzas perfectas para no llorar, como dice la penúltima canción de iLevitable.

 

 

La interpretación de cada una de las canciones es la esencia vital de iLevitable. Ileana Cabra con su voz es capaz de transportar un sentimiento en particular en cada canción que solo quien lo escucha puede descubrirlo. Este primer disco, el proyecto familiar y espacio para descubrir el potencial de su carrera como solista se ganó el gramófono dorado que otorga la la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación, en la categoría de Mejor Álbum Latino de Rock, Urbano o Alternativo.

Más allá del reconocimiento, es una oportunidad para que más personas se acerquen al trabajo musical de Ileana Cabra, descubran esta nueva faceta que emprendió al rescatar la tradición sonora de su tierra y transportarla a su presente. A su sensibilidad musical.

 

El día que Jorge González nos hizo vibrar de la misma forma

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La anunciada última presentación de Jorge González sucedió durante La Cumbre del Rock Chileno, recordándonos que “Nada es para siempre”. Así fue el adiós a uno de los músicos más importantes de Chile y Latinoamérica.

“Cuando cantamos una canción, diga la letra que diga, lo importante es hacer que el aire que esté dentro de nosotros haga vibrar todo el cuerpo y vibremos de la misma forma. Da lo mismo la letra. Lo importante es que todos hagamos la misma melodía”. Esa visión sobre la música y la manera en que se logra una conexión entre un cantante y un escucha, la dio Jorge González en el escenario de La Cumbre del Rock Chileno del 2012. Cinco años después, durante la misma jornada musical, seriamos testigos de la anunciada “última actuación en vivo” de uno de los compositores más importantes del rock chileno y latinoamericano.

El 7 de enero del 2017 será recordado como el último día en el que vibramos de la misma manera al acompañar la voz de Jorge González en un escenario. Pocos sabían cuánto tiempo iba a durar, pero desde que se encendieron las luces e iluminaron la figura de una de las voces más importantes para una generación, aceptamos el pacto de disfrutar de los minutos que nos quedaban juntos.

Jorge al filo de sus silla, se acercó al micrófono para cantar:

A veces veo a Jorge sentado en el andén

las manos en su libro como no sabiendo hacer

Le digo “Viejo gato ¿A dónde va tu tren?”

Me dice “Viejo espejo ¿La verdad? No lo sé”

 

Entre la ambigüedad que deja un “No lo sé”, la canción “Trenes” se convirtió en la primera señal sobre las posibles respuestas que González tiene de su vida. Con un formato acústico, lo acompañaron Pedropiedra y Gonzalo Yáñez en la guitarra, Jorge Delaselva, en el bajo y Felipe Carbone en los teclados. Los músicos estaban a su alrededor en un medio circulo.

En la segunda canción, Jorge González nos daba un golpe de realidad al cantarnos “Nada es para siempre”. Parte de esa frase, es una reflexión que vino tras el accidente cerebro vascular que sufrió en el mes de febrero del 2015 y que dejó huellas en él. Desde ese día su capacidad motriz no es la misma. Ese es uno de los lados más triste de su vida.

Esta es la historia de un hombre que alguna vez

Fue muy fuerte y amigo de hacer el bien

Hoy navega por los mares de la autocompasión

Y se llora cada noche hasta ver salir el sol

Mátenme, por favor

Quítenme la vida sin razón

Duérmame, oiga usted

No quiero fiestas, solo quiero morir

Ese oscuro pasaje de la canción “Hombre”, parte de su primer disco como solista del año 1993, fue acompañado por las palmas de casi 30 mil asistentes que estaban en La Cumbre. Las frases de ese tema provocan un nudo en la garganta al separar la ficción que habita en ella y convertirla en realidad. Todo por la maldita etiqueta de “La última presentación” de un prolífico músico.

“Gracias por el apoyo y vamos pa’rriba” fueron las palabras de Jorge, idóneas para despejar cualquier pensamiento negativo.

Su voz no tenía la misma fuerza que en otras épocas. Poco a poco comenzó a recargarse en el respaldo de su silla y luego se incorporó para acercarse al micrófono y cantar “Nunca te haría daño”.

“Vamos a hacer un homenaje a Bob Dylan y a Axl Rose con ‘No me toques el Toor’ ”, dijo González y sus músicos lo siguieron con el ritmo de “Knockin’ on Heaven’s Door” de Bob Dylan.

Para ese momento, Jorge González ya estaba totalmente recargado en su silla.

Esa noche no podía concluir sin recordar a su proyecto Gonzalo Martínez. “Una calle llena de melancolías me enseñó un sonido que nunca olvidaré…” cantó con esfuerzo Jorge González. Fue una “Cumbia Triste”, que a pesar de todo se convirtió en una breve alegría.

“Brigada de Negro” fue el primer himno de Los Prisioneros en ser recordada. La explosión de voces coreando “Sábado en la noche” era impresionante. La voz que le dio vida a Los Prisioneros, en ese momento cerró los ojos mientras sus músicos terminaban con la canción. El cansancio era evidente, pero Jorge no dejaba tiempo libre para pensar en que era la última vez en verlo en el escenario. Presentaba canción tras canción.

Llegó el turno de escuchar “Casa del Árbol”. Antes de que anunciara que “Amiga Mía” sería la última canción en interpretar. Sabíamos que no era del todo cierto, pero esa fue la primera llamada del adiós. En lo que todos coreaban la canción del disco Corazones de 1990, Jorge González se quedó en silencio. Observaba todo. Al parecer, simplemente generaba recuerdos que quería guardar para siempre.

Interrumpen el set para condecorar a Jorge con el Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda. Una sonrisa discreta se pintó en su cara. Unos instantes después dice: “Esta canción se llama Tren al Sur”. Ahora sí, todo parecía terminar.

Entre un esfuerzo máximo por cantar, solo logró hacerlo con frases entrecortadas. Tantas eran las ganas por seguir vibrando por medio de las melodías que creó Jorge, que en el primer coro de “Tren al Sur”, el público lo complementó el tema aunque no seguía esa parte.

Era difícil descifrar los sentimientos de Jorge González, pero al menos dio una pista al hacer un esfuerzo máximo por cantar:

No ves que estoy contento

No ves que voy feliz

“Fuerte. Ahí va”. Sonrió. “Y vamos arriba”.

 

Terminó “Tren al Sur”. Ya no había marcha atrás. La siguiente canción sería la última de González en el escenario. Para ayudarle a cantar invitó a Soli Arbulú de los Nadie. La voz que le dio un respiro a una generación que creció bajo la opresión del Estado estaba por abandonar el escenario. Llegó el momento de vibrar con un himno:

Únanse al baile de los que sobran

Nadie nos va a echar de más

Nadie nos quiso ayudar de verdad.

 

Jorge dejó cantar a los demás.

“Gracias” gritó Jorge.

Aplausos y un coro monumental lo acompañaron en su despedida definitiva de los escenarios y para cerrar el ciclo de una voz que le dio voz a toda una generación.

A lo largo de los años, Jorge González se ha dado la oportunidad de experimentar otras vidas a través de la música. Desafortunadamente fuimos testigos de uno de los lados más tristes de su existir porque, como mencionó alguna vez, no puede ser él mismo en el escenario tras los efectos de una enfermedad silenciosa.

Verlo por última vez en vivo es una simple reafirmación de una de las grandes certezas de la vida: Nada es para siempre. Como cantó Jorge González. Tampoco el adiós es para siempre, mientras su voz siga haciéndonos vibrar.

 

Navegantes a primera escucha. Explora el nuevo disco de Capo

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El día de hoy salió el nuevo disco de Capo que lleva por nombre “Navegantes”, un disco que como su nombre lo dice, los ha llevado a explorar nuevas historias y diferentes sonidos.

El disco Un corazón que quema del 2010 fue la primera señal de vida de la banda Capo, convirtiéndose en un eslabón más de la diversidad de sonidos que existen en la escena musical de la Ciudad de México. Pasaron Casi siete años para tener un disco más de la banda, pero eso no significó que dejarán de trabajar constantemente. Una prueba de ello es el EP Florecer y las giras que hicieron a lo largo de la república mexicana. Este 6 de enero al fin lanzaron Navegantes y si estás por comenzar a escucharlo, tal vez coincidan las impresiones de nuestra primera escucha.

 

El disco comienza con “Al Final”, una canción acústica que funciona como una despedida y es la carta de presentación para el viaje sonoro que estamos a punto de experimentar. “Nada” es el segundo tema en el que se involucran muchos instrumentos, es la forma en que Capo pide perdón con un sonido fresco. Antes de publicar este disco, la banda mexicana estaba segura de que con Navegantes buscarían un sonido tal vez más simple, pero que motivaría al público a sumergirse entre las melodías. Dicho y hecho, en canciones como “Tiemblo” y “Arena” la guitarra persuade a los oídos y nos lleva a experimentar una sensación que obliga a mover los pies y la cabeza de un lado a otro.

Este álbum representa una evolución importante en el sonido de Capo. Con la producción de Omar Durán (Abominables y Víctimas del Doctor Cerebro), el objetivo principal fue aterrizar adecuadamente las canciones y que los arreglos sencillos transmitan algo, mueva emociones.

Dejémonos llevar, imaginemos que Navegantes es el mar, es un vaivén de sonidos, en ocasiones nos sumergimos en el sonido que logran con los riffs en la guitarra, un riff que parece dejar eco y que lleva dirección al horizonte. En otro instante nos ponemos a salvo en la arena deleitándonos con canciones como “Te necesito”, con un sonido más acústico y perfecto para contemplar el ocaso del sol.

Los primeros adelantos de este disco fueron “Gigantes” y “Laberinto”, que son el track nueve y diez respectivamente. La primera es una canción que nos recuerda que nadie puede frenar nuestros objetivos, ni moldear nuestra esencia, acompañada de una guitarra que por momentos lanza algunos sonidos que remiten al country. Mientras que la segunda tiene el poder de conquistar a cualquiera desde la primera escucha, ya que los instrumentos fungen como perfectos complementos para la voz, incluso dan pie para una pequeña pausa y posteriormente retomar el ritmo.

Aunque Navegantes se esperaba para meses atrás, valió la pena la espera.

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