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La Casa Azul La Gran Esfera disco

Era el momento de vivir el viaje emocional de La Casa Azul en México

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“Uno de los momentos más bonitos de mi vida”, así recordará Guille Milkyway al primer encuentro de La Casa Azul con México. Ese primer viaje emocional ante su música en directo.

En la vida nada se comparará con la experiencia catártica que significa escuchar por primera vez en la vida esa canción que te acompañó para sanar heridas o  para no sentirte solo en el mundo. No importa cuánto tiempo pasó, si fueron 20, cinco o dos años: todos sabíamos que el 5 de diciembre del 2019 llegaríamos a “El Momento Más Feliz” y hacer realidad las emociones de esa primera escucha en vivo.

Sí, la fecha prometida para ver por primera vez en México a La Casa Azul nos llevó al universo que construyó Guille Milkyway. Un mago de la canción pop que sabe mover la fibra más sensible de los sentimientos hasta la explosión de movimientos para olvidar las penas. Después de años para procesar el poder de su música, con el lanzamiento del disco La Gran Esfera, Guille vive la época más luminosa del proyecto.

Confirmar que este es “El Momento” perfecto para vivir un concierto de La Casa Azul llegó desde los primeros minutos de esa canción y cuando la puesta en escena dio sus primeros brillos para transportarnos a su dimensión. Aunque parecía un sueño, escuchar canciones como “El Final del Amor Eterno” era ya una realidad.

La inmensidad temporal que nos separó por tanto se esfumó con las primeras palabras de Guille: “Yo sé que hay mucha gente que me está esperando desde hace muchos años… Eso me gusta porque podremos tocar muchas canciones de hace años”.

Así nos dio la bienvenida a explorar por canciones que siempre imaginamos bailar y cantar sin parar: “Chicle Cosmos”, “Chicos Malos”, “Los Chicos Hoy Saltarán a la Pista” y “No Más Myolastan”. Sí, todos confirmamos en ese instante que después de este concierto comenzaríamos con una nueva vida. 

“Arrasando con todo al caer

Reduciendo a cenizas el panteón

Observádme bien

Ahora mando y no voy a ceder

Hasta perder la razón”

Esa perfecta escena de “Hasta Perder el Control”, acompañada por los visuales de algunos héroes con los que crecimos desde la fantasía (De Astro Boy a Dragon Ball Z), complementa el universo de una canción como “No Más Myolastan”. Más allá de intentar sobrevivir y fingir que no pasa nada, existe la idea de caer, pero renacer cuando estás listo.

Aunque siempre se puede caer en la “A T A R A X I A”, la manera en que Guille se complementa con sus cómplices de banda Paco en la guitarra; Pablo en percusiones y programación; Guillem en la batería y Lluis en sintetizadores y demás efectos, recrean ese estado con el poder de esa canción.

Una de las razones para que Guille disfrute de tocar en vivo es gracias a que está rodeado de amigos. Desde hace años quería compartir escenario con Paco (uno de los mejores guitarristas de España en palabras de Milkyway). Al fin se fusionan en vivo y la sensibilidad de Paco aporta al sonido y vibra que crean. Tras dedicarle palabras de admiración, tocaron su canción favorita de La Casa Azul: “Siempre Brilla el Sol”.

Guillem encargado de llevar el ritmo de cada canción desde la batería es uno de los músicos más valientes que hemos visto en años. Aunque tenía una lesión en el brazo (y después de tomar los antiinflamatorios necesarios) le dio vida y velocidad a una canción como “Hoy Me Has Dicho Hola por Primera Vez”

Saltamos un poco en la narrativa del concierto. Antes de llegar a las palabras para entender la admiración de Guille por sus músicos. Ellos salieron del escenario para ceder al público el vital lugar de acompañarlo en “Yo También”.

Su piano (prestado, después de los problemas de pesadilla a los que se enfrentaron en la aduana del aeropuerto de la CDMX), su voz y la de alrededor de 1500 personas que llenaron la Sala Puebla, hicieron una versión extraordinaria de una las canciones más importantes para su carrera como compositor. Y para rematar, Guille decidió cantar un fragmento de “Corazón Partío” de Alejandro Sanz. Haciendo una conexión de referencias y contemplando la naturaleza de su tema.

Otras canciones que solo brillarían con la sensibilidad de su voz y piano son “C’est Fini”, “La Vida Tranquila”, “Por si Alguna Vez Te Vas” y la petición a dos gritos de “La Polinesia Meridional”.

– ¡Ostras! ¿En serio?  – dijo Guille para continuar con las palabras: “Dime si las cosas que te traje te gustaron…”

Paró la velocidad de sus dedos sobre el piano para mencionar entre la duda: “Es una cosa que no debí haber empezado”.

Cuando él no recordaba un fragmento, todas las voces se unían a él para complementarse. Un coro tímido cuando se quedó sin la voz de Guille, pero que creció ante esas emociones que surgen por el simple hecho de vivir un instante que esperaron por años. Las lágrimas por todos esos recuerdos que sonorizó La Casa Azul con esas particulares composiciones, al fin tuvieron una feliz vía de escape.

De las lágrimas era muy fácil pasar a la felicidad instantánea con canciones como “La Fiesta Universal”, “Colisión Inminente (Red Lights, Red Lights)” o la sorpresa de revivir canciones que hace varios días, casi años no sonaban en el set de La Casa Azul, como “Galletas” o “Terry, Peter y Yo”.

Porque el amor también se construye desde la vista, cada canción tiene diversos efectos para alterar las emociones. Tienen el poder de traer a la vida a David, Virginia, Sergio, Clara y Óscar en una canción como “Me Gustas”; son ventanas para descubrir aquellas voces que consolaron y alegran la vida de Milkyway en “Esta Noche Solo Cantan Para Mí” y logran ahorrarnos el viaje y transportar a todos “Cerca de Shibuya”.

“Y me hacen ser fuerte durante las noches de invierno,

y me dan calor y electricidad y resolución.

Ahora puedo enfrentarme a

esta ansiedad que me empuja al mar,

que me quita el sol, que me hiere y me mata

y me hace pensar que todo acabó,

que esto es el final y que muere por verme llorar …

sé que muere por verme llorar …

y no quiero volver a llorar”

Sí, al fin Guille Milkyway cantaba para nosotros a solo unos metros de distancia. Y es el momento de la noche para todas esas poderosas voces femeninas que abrieron camino y las que hoy crean magia como Elsa y Elmar, Li Saumet de Bomba Estéreo, Amaia y más de 100 mujeres a las que rinde tributo.

Sin saberlo estábamos entre la frontera del final de uno de esos conciertos que cambian la vida. Solo siete canciones nos separaban del inminente final.

Antes de preocuparnos por ese instante, Guille lanzó la promesa de dar el concierto más largo de La Casa Azul y para hacerlo real, entre canción y canción se daba la pausa necesaria para agradecer al público o contar de dónde venían esos temas. Incluso, la gente provocaba las pausa al corear el sin parar el nombre de Guille y conmoverlo hasta quitarle las palabras.

De días de sentirse sumamente mal, de ir a la discoteca y ver cómo todos fingían en la pista de baile tratando de ignorar su sufrimiento, creó una canción como “Todas tus Amigas”.

Pablo, quien lo acompaña desde hace millones de años (de acuerdo a la memoria de Guille) es uno de sus más importantes cómplices en el escenario. Compartiendo desde momentos tan especiales como esta fecha en México o el día en que todo salió mal en una fiesta de cumpleaños bastante extraña.

Lluis, el genio detrás de las secuencias y sintetizadores es una de las personas a las que más quiere. Responsable del mundo visual de La Casa Azul en vivo y al parecer el que más disfruta esas pequeñas rarezas que surgen en el set como “La Polinesia Meridional” o “Por Si Alguna Vez te Vas”. Agradecerle a cada persona que es parte del trabajo del proyecto que en un momento solo imaginó como una banda ficticia, solo demuestra la calidad humana de Guille. No cualquiera más allá del cliché.

Sí, nos acercábamos al final y a explorar en vivo las canciones más poderosa de uno de los discos más importantes del año (al menos para lo que estábamos compartiendo universo en Sala) La Gran Esfera: “Saturno (Todo Vuela)”, “Gran Esfera” o “Podría ser Peor”. Más allá de cómo las creó en su estudio, en vivo se tornan una verdadera obra de arte.

Unir por un instantes los mundos de “La Revolución Sexual”, la canción que lo trasladó a las ligas mayores de la música en España y el nuevo himno “Nunca Nadie Pudo Volar” provocó una catapulta de emociones. La libertad es la clave de esas canciones y durante los minutos que duraron resonado por nuestros cuerpos, todos celebrábamos la manera en que la música de La Casa Azul une.

Cada minuto de espera valió la pena al ver sobre el escenario a uno de los compositores que entiende la dimensión emocional de las palabras y atmósferas que construye. Todo encapsulado en una gran esfera donde la felicidad y la melancolía, crean un refugio para todos aquellos que se acercan a su música.

El mejor cierre que podía darnos y antes de que encendieran todas las luces del lugar, llegó con ese viaje en el tiempo con “Como Un Fan”. Entre suspiros, sonrisas, lágrimas y voces que se aferraban a seguir cantando con Guille, despedimos a una de las noches más felices del año. Y probablemente, de la década.

“Uno de los momentos más bonitos de mi vida”, publicó Guille Milkyway en redes, un par de horas después de ese primer encuentro con México. No leemos su mente, pero sabemos que ese era uno de los pensamientos que cruzaron por su cabeza, desde que se lanzó al público como el mayor acto de comunión y lazo de confianza (además de la incertidumbre por flotar entre la gente y caer, una  de las posibilidades).

Para recordar la emoción previa de La Casa Azul y su primer concierto en la Ciudad de México escucha la entrevista en SignosFM.

Cómo eligió las canciones para ser parte de La gran Esfera, cómo encontró a sus cómplices de banda o sus discos favoritos del sello Elefant Records fue parte de lo que nos compartió Guille Milkyway en este podcast.

Fotografías por: @patriziovpc

La Gran Esfera: El universo emocional y sonoro que construye La Casa Azul

en Al día/Conciertos/Signos Vitales por

La Casa Azul abre una nueva era en su historia con La Gran Esfera, un reflejo del presente y futuro musical de Guille Milkyway.

Recordaremos al 22 de marzo como el día de encuentro con La Gran Esfera, el disco inédito de La Casa Azul, en siete años, y el universo emocional que solo Guille Milkyway era capaz de crear con esa sensibilidad que lo caracteriza. Desde el 2016 dio la primera señal para esperar una nueva colección de canciones, que al fin es una realidad.

Pero, ¿Qué pasó durante este periodo de siete años sin pronunciar la frase “Tenemos un álbum nuevo de La Casa Azul”?

Guille creó un disco que con el paso del tiempo dejó ir porque no se sentía identificado con sus canciones. Se convirtió en el productor de un dúo leyenda del pop iberoamericano como Fangoria. Revisitó el legado musical de Camilo Sesto y Niño Bravo. Por un tiempo compuso canciones para series de TV y películas o dio clases de Cultura Musical en el regreso de Operación Triunfo.

Han sido tantas cosas, tan diferentes y sobre todo creadas siempre desde el espíritu más independiente y del amor mas profundo a la música, que a Guille Milkyway se le puede definir como único e irrepetible y La Gran Esfera debería ser el disco que supusiese la confirmación, la eclosión definitiva, la eternidad”, esa es la perfecta descripción que hace Elefant Records, sello de La Casa Azul desde siempre, en la nota de prensa.

Más que un comunicado de prensa, lo que escribe Elefant Records sobre esta nueva colección de canciones, es una carta de amor para uno de los artistas en los que confía plenamente:

Porque… ¿Qué es “La Gran Esfera”? ¿Es la conciencia de una existencia dolorosa? ¿La celebración agridulce de un planeta lleno de vida y dolor? ¿Una visión planetaria de la condición humana?

Costaría muchas líneas profundizar en todas las lecturas, analizar todas las direcciones en las que apunta un disco poliédrico, complejo, pero al mismo tiempo altamente bailable, sin ninguna concesión a los medios tiempos, adictivo y pegadizo, como buena marca de la casa.

Ahí reside su grandeza. Ahí reside su dificultad. Ahí es donde podemos empezar a descifrar el desafío, la increíble propuesta que ha puesto encima de la mesa Guille Milkyway”.

Esas eran las primeras palabras para querer entrar al universo de La Gran Esfera. Uno que se construye a partir de la complejidad de las relaciones humanas y su punto de colapso, acompañado por el bagaje pop que corre por las venas de Guille Milkyway.

22 años después de que arrancó con La Casa Azul, cuando Guille dejó de lado su carrera como economista o esos trabajos en la publicidad, estamos ante un disco que lo posiciona como una de las grandes mentes del pop iberoamericano.

Tiene la capacidad de construir sobre su pasado con la esencia de La Polinesia Meridional, La Revolución Sexual o Tan Simple como el Amor y explotar la dimensión sonora de los últimos años con guiños a los sonidos caribeños y el trap. Lleva a un nuevo nivel el poder de una canción pop y los detalles sonoros que existen.

Tras conocer “Podrías ser Peor”, “A T A R A X I A”, “El Momento” y “Nunca Nadie Pudo Volar”, llegó el momento de descubrir seis temas inéditos, que Elefant Records define a la perfección:

“El Final Del Amor Eterno” es emoción y resignación, ese contraste entre letras tristes y músicas eufóricas que tan locos nos vuelve, y en cuyo arte este disco es un auténtico máster.

(Nuevo sencillo de La Gran Esfera con un video dirigido por Juanma Carrillo y dedicado a “Por lo que pudo ser y no fue”.)

“El Colapso Gravitacional” es una canción muy ELO del siglo XXI, que conecta la ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA de los 80, de “Twilight” o “Secret Messages”, con el sonido y la producción actual y la electrónica pop francesa de la última década.

“Ivy Mike” es un hit R’n’B, es “trap erótico”, es una mezcla sorprendente de A$ap Rocky, Barry White, Frank Ocean y SUPERFURRY ANIMALS y es probablemente la culpable del deshielo en el Ártico.

“Hasta Perder El Control” es la demostración de que Guille recuerda perfectamente de donde viene: soul, pop espídico, bubblegum… LA CASA AZUL en pleno siglo XXI, recorriendo todas sus referencias musicales pero dotándolas de toques de contemporaneidad en el sonido, como los breaks que mezclan los sonidos urbanos y el trap con un subidón hacia un estribillo totalmente clásico. Sin olvidar por supuesto esos vientos heredados de THE STYLE COUNCIL. ¿A alguien se le ocurre alguna etiqueta para clasificar todo esto?

“Saturno (Todo Vuela)” suena a Beck, a HELEN LOVE, a SUNDARA KARMA, a CIRCA WAVES, a THE VACCINES, a eurodisco trotón, a RAMONES, a fiesta intergaláctica.

“Gran Esfera” cierra el disco por todo lo alto, la conexión musical con “La Niña Mas Hermosa”, la canción que despedía “La Polinesia Meridional”, los finales clásicos de LA CASA AZUL que parten de las producciones de Phil Spector, de la dulzura de THE RONETTES, de la grandiosidad melódica de THE BEACH BOYS y todo ello aderezado con MAC DEMARCO o HER’S, con el tono épico de FOXYGEN o el dreampop de BEACH HOUSE.

La Casa Azul arranca un nuevo ciclo y uno de los primeros escenarios para presentar La Gran Esfera será el del Ochoymedio Club en Madrid, los días 28 y 29 de marzo. Con una intensa primavera y verano de festivales, será parte de grandes momentos en cada uno. Apostamos.

Ante el universo musical y emocional de La Gran Esfera, no nos queda más que apropiarse de él y celebrar la vida y obra de un ser único y sensible: Guille Milkyway.

Boletos La Casa Azul en México

 

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Ya queda poco para los conciertos de presentación del disco en Madrid. Hoy se han agotado las entradas del jueves en el @ochoymedioclub . Estamos felices.

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