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Natalia Lafourcade: el “Hasta pronto” a una musa

en Al día/Signos Vitales por

Comenzó la temporada del cierre de un ciclo en la vida de Natalia Lafourcade y creó momentos para no olvidar… hasta el próximo reencuentro.

“Sé que tienes que partir de mí
Sé que tienes que crecer
Sé que hay algo palpitante en ti
Que ahora tiene que salir
Sé que todas esas noches
Que pasaste junto a mí
Quedarán en tus memorias
Y me llevas hasta el fin”

“Partir de Mí” fue la última canción que sonó en la noche del 21 de junio en el Teatro Metropolitan. Esa fue la primera fecha del largo adiós que le espera a Natalia Lafourcade a lo largo de siete conciertos más, para cerrar el ciclo de Hasta La Raíz, Musas y su presencia en los escenarios.

Una de las canciones que se sumó a la edición especial de Hasta la Raíz, dio el regalo perfecto para interpretar el sentimiento de nostalgia y felicidad que existía en el final del concierto. Sin saberlo, Natalia creó la canción que las 3 mil personas de aquella noche (y las que siguen) le dedicarían. Todo como muestra de comprender la decisión que está tomando.

“Esta canción tiene que ver con cerrar ciclos y les quiero compartir que estoy a punto de hacer algo que en mi vida hice: nunca probé dejar de trabajar.

 

No lo aplico tanto porque soy un desastre. Vivo en una nube. Nací puesta. (risas y señal de su inconfundible humor).

 

Me voy a dar un descanso.

 

Esta canción que sigue habla de soltar. De cómo la vida es una constante de abrazar momentos, abrazar situaciones y después partir de ellas. Permitir que cosas partan de nosotros y para mí este momento es un poco así, porque llevó más de 15 años en este recorrido.

 

Voy a probar que se siente estar del otro lado del escenario…”. Eso compartió Natalia antes de cerrar su concierto con “Partir de Mí”.

Recordando en retrospectiva el principio del final, Natalia permitió la entrada al lugar más intimo de su casa: el comedor. Ese comedor que vemos a lo largo de los videos para “Te Vi Pasar”. Ese era el montaje para la primera parte del concierto.

Antes de la tercera llamada tradicional del Teatro Metropolitan, las luces se apagaron y sorprendió una voz: era Natalia. Compartió que era una noche para recordar viejos y nuevos tiempos a través de las canciones. Que era la última tanda de canciones antes de irse a vender cocos a la playa, no sin antes disfrutar al máximo este concierto.

Hizo una petición especial: “No enciendan sus celulares, pero si sus corazones, ya que hemos preparado algo muy especial que podrá quedar capturado en su memoria para siempre. Se vale llorar, reír, cantar, bailar, jugar, olvidar las penas, sentir ser libres”.

Tercera llamada.

3 mil 165 personas se transportaron al comedor de su casa en compañía de Los Macorinos. De la más reciente etapa para celebrar al folclore latinoamericano, Natalia comenzó con “Alma Mía”, “Mexicana Hermosa”, “Tú Me Acostrumbraste”, “Luz de Luna”, “Qué He Sacado con Quererte” y el cierre perfecto con “Soledad y el Mar”. En esta última, se quitó la corona de flores que tenía, se soltó el cabello, se quitó los zapatos y cantó como si estuviéramos entre amigos en la comodidad de su sala.

El sonido del mar inundó al Metropolitan, entre la oscuridad. Ese interludio fue aprovechado para sacar el comedor, encender las luces y dejarnos atrapar por la lluvia de sentimientos que se desataría con el ciclo dedicado al disco “Hasta la Raíz”.

“Estoy lista para emprender

Un nuevo viaje sin saber a dónde ir

Me voy, me voy de aquí”

“Estoy Lista”, parte del disco más sentimental de su historia, fue la elegida para comenzar el bloque de canciones ¿Casualidad? No. Desde ese momento invadía la sensación de extrañarla, aunque todavía estaba frente al escenario.

Los grandiosos músicos que la acompañan, se unieron al escenario: desde los metales, percusiones, teclados y sintetizadores, guitarra y bajo. “Hasta la Raíz”, “Lo Que Construimos”, “Ya no Te Puedo Querer” y “Nunca es Suficiente”, arrancaron suspiros, lágrimas y recuerdos. Todo ello, mientras la capacidad interpretativa de Lafourcade nos conmovía.

Tras el paso de Hasta la Raíz, viajaríamos en el tiempo más años atrás. “Azul” nos llevó al 2009 para recordar las canciones del Hu Hu Hu. Agustín Lara, uno de los compositores que le ayudó a valorar la esencia de la música mexicana, estuvo presente en la noche con “Amor de mis Amores” y “Limosna”.

“En el 2000”, “Amar te Duele”, “Elefantes” y “Casa” fue un viaje automático a los días en que Gael García era el crush de todas, del romance trágico entre Ulises y Renata o cuando Natalia se hacía acompañar por La Forquetina.

“Mi Lugar Favorito” es el momento de diversión máxima entre todos los que estaban en el escenario. Incluido Miguelito Peña de Los Macorinos, que se unió al festejo y terminó tirado en el piso con Natalia y su guitarra. Gran escena.

De la felicidad pasamos a las lágrimas garantizadas.

Natalia reveló al primer invitado de la noche: El David Aguilar. Con él cantó el tema, que unos meses atrás, interpretó en el escenario de la 90º entrega de los premios Oscar. Sí, tocaron “Recuérdame”, parte del soundtrack de la película Coco, en su formato más íntimo con voz y guitarra.

Para olvidar las lágrimas, Natalia dejó que David Aguilar cantará una de sus canciones y sorprendió con “Eco”, parte del disco Siguiente.

 

Sin saberlo, nos acercábamos al final de la primera noche en el Metropolitan, pero “Para qué Sufrir” con esa idea, si aún disfrutábamos de su voz en el escenario.

De manera cíclica regresamos a las canciones de Musas entre el volumen I y II. Recuperó tres especiales reversiones: “Duerme Negrito”, “Tus Ojitos” y “Soy lo Prohibido”.

Esas canciones dieron paso para descubrir esa sensibilidad como compositora que desarrolló a lo largo de Musas. “Danza de Gardenias”, “Mi Tierra Veracruzana” y el himno “Tú Sí Sabes Quererme” dieron muestra de ello desde el primer instante en que las reveló y en ese momento en vivo. Con invitados especiales y seleccionados del público, la fiesta de baile y celebración al amor al grito de “Tú sí sabes quererme”, casi cierra con la noche.

La penúltima canción que seleccionó Lafourcade en un setlist con el que recorrió más de 15 años de música, fue la canción en que Juan Gabriel la invitó a cantar: “Yo No Vivo Por Vivir”. Con una interpretación magistral, sin que se le fuera el aire y como un cántico para celebrar a la vida y al presente.

La sonrisa de Natalia Lafourcade era más brillante que otras noches. Existía un sentimiento especial más allá de la nostalgia y el futuro que le espera, mirando los mejores atardeceres en una playa, tras la agotadora mañana de vender cocos.

Es cierto: se dará un tiempo para vivir fuera de los escenarios. Al terminar el concierto en el Metropolitan, lo que es realidad es la idea de que el próximo reencuentro será más que mágico, con deseos de música nueva y empezar un nuevo ciclo de la mano de una de las voces más importantes para vivir la música.

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