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Viaje a los sonidos que marcarán el Futuro de San Luis Potosí

El Futuro Festival es el Oasis Sonoro necesario en San Luis Potosí para imaginar el porvenir musical.

Una de las mejores vías para descubrir música se da cuando tu banda favorita comparte festival con otros proyectos que nunca pensaste llegarían a tu vida.

Ese equilibrio entre la curaduría de un cartel que reúne al talento local, nacional, latinoamericano y estadounidense, le dio un destello de magia al Futuro Festival, el oasis sonoro en medio de una escena que apuesta por descentralizar las ganas que existen por descubrir diversos sonidos.

La manera de generar una comunidad creativa y la necesaria profesionalización de ella, comienza al compartir experiencias y conocimientos. Por ello, para la segunda edición del Futuro, dos días antes se organizaron talleres y conferencias con pura gente talentosa, que desde la independencia dieron pie a grandes proyectos.

El sábado 24 de marzo era la cita para todas aquellas mentes dispuestas a experimentar la diversidad sonora que proponía el festival en el Taller 2560. Todo comenzó a las 3:30 p.m. cuando la banda potosina XIII tomó el escenario. El trío de punk y noise destacaba en Facebook que para el festival tendrían a un invitado especial: Le TRASH CAN.

Noise crudo sumado al poder de las nuevas canciones de XIII con el disco Repudio, terminó por colapsar su actuación. Solo faltaban 15 minutos para terminar cuando algo pasó con el bajo y su presentación terminó dejándonos con ganas de más. “Agridulce” es la palabra con la que Ismael y Erick describieron su paso por el escenario. Solo nos quedaba correr a su bandcamp y seguir escuchando su más reciente disco.

Con tiempo de sobra era momento de explorar el terreno. Si bien el Taller 2560 es un salón de fiestas importante en la zona, por dentro tenía una esencia rustica y habitaba el sentimiento de estar en una bodega abandonada. Afuera un amplio jardín con fuentes daba el respiro necesario para descansar o encontrarse a los amigos especiales con los que compartes música.

El siguiente en subir al escenario fue Dor+an, el nuevo proyecto del productor mejor conocido como Santos y ser parte de l movimiento denominado como Ruidosón en Tijuana. Atmósferas oscuras daban paso a los primeros movimientos corporales entre los primeros en llegar.

Era su primer encuentro con el público de San Luis Potosí, después de tomar experiencias en lugares importantes de Tijuana, fiestas entre amigos o llegar al Festival Nrmal o festivales europeos.

Pasó todo un sexenio para tener el regreso de Mujercitas Terror a México. Durante ese tiempo, el trío de Buenos Aires, Argentina, se fue de gira por Europa y allá es donde deciden registrar dos canciones nuevas, las cuales revelaron con el EP Nieblash en 2017.

Y sí, esas canciones sonaron en el escenario del festival: “En El Futuro” y “Nieblash”. La velocidad y furia en su música solo contagia esas ganas de querer romper todo o mínimo armar un slam. Sin embargo, para el público fue una carga hipnótica. Se quedaron pasmados ante el poder de Marcelo Moreyra, Daniela Zahra y Federico Losa.

En algún momento Federico, desde la batería, dijo: “Feliz 24 de marzo”, pero además de ser la fecha para su nuevo encuentro con México, ¿Qué tenía de especial? Mientras ellos tocaban, en Buenos Aires, miles de personas salían a las calles para marchar por la Memoria, la Justicia y contra el Olvido de 30 mil desaparecidos.

Cuando bajaron del escenario, charlamos con ellos y con la pregunta de qué es lo que ha cambiado en estos seis años para Mujercitas Terror, Daniela compartía que su consciencia política había despertado.

“En el 2012 justamente, estaban con los debates y fue la primera vez que jóvenes estaban hablando de política y preocupados por la situación del país. Volvimos a Argentina y nos está pasando lo mismo que ha ustedes con estos presidentes”.

Después de ese momento de poder en el escenario era momento de entrar a otras dimensiones con las atmósferas a partir de la voz, guitarra, sintetizadores y apariencia única del dúo Drab Majesty y la psicodelia y shoegaze de Psychic Ills.

Poco a poco comenzaba a llenarse el Taller, porque la banda que atrajo la atención de todos para ir al Futuro Festival estaba por subir al escenario: Little Jesus.

Con casi 10 minutos de retraso, (en los que el “Dragón”, parte de su staff, se veía estresado porque algo no andaba bien con los monitores), los únicos chilangos del cartel al fin llegaban al escenario. Los gritos se multiplicaron y la capacidad del lugar estaba a un 70%. Hasta los que se la pasaron todo el día tirados en el jardín, sabían que no se podían perder ese momento.

Todo comenzó con “Cruel” del disco Norte, mientras a las primeras filas llegaba un chico con una pancarta que decía “Piensa en mí no tienes salida”. Sí, era un fragmento de la canción “Pesadilla” y a la que Little Jesus atendió la petición al tocarla.

Tal vez para muchos era la primera vez que veian a Little Jesus y estabn dispuestos a quedarse sin voz con canciones con “La Magia” o “Azul”. Antes de esos momentos, Los siete elementos de la banda en vivo dieron el toque perfecto de psicodelia en su set con “Trágame Tierra” y “La Luna”, dos de las canciones más extensas de su repertorio. Más de uno se quedó con la boca abierta de ese bloque hipnótico. Hubo un equilibrio perfecto para demostrar cómo son en la realidad esas piezas especiales de Río Salvaje.

“TQM” es una canción que se ganó ser la que cierra los conciertos. Desde los primeros minutos que suenan las primeras palabras de Santiago Casillas, sabemos que son los últimos instantes para verlos en el escenario antes del abrupto final que la caracteriza.

Así terminaba la presentación de Little Jesus y para muchos, terminaba el festival.

Todos aquellos que se fueron, (más de la mitad del público) se perdieron uno de los actos más catárticos que verán en sus vidas. El responsable: Ian Svenonius y The Make – Up. La conexión que crear Ian con sus escuchas llega a un nivel de confianza único. Él sabe que el público no lo dejará caer cuando intenta caminar sobre todos esos fieles y nuevos escuchas.

Su energía y la sabiduría encapsulada en las letras cautivó y conmovió a todos aquellos que decidieron quedarse y que tal vez miraron a los ojos en algunas de las tantas veces que se bajo del escenario. Experiencia de vida única, sin exagerar.

El cierre del Futuro se lo llevaron Cero39. Desde Colombia para San Luis Potosí tenían ese primer encuentro con el público y con el país. Antes de darle fin, charlamos con Mauricio Álvarez y Darío Sendoya y compartieron lo que les ha dejado la gira Mis Tierras Calientes.

“Lo que esperamos de todo esto es aprender, madurar. Estamos haciendo el nuevo disco y queremos recoger todo ese conocimiento que está en las personas, la energía de los territorios para que el álbum sea la expresión de eso. Un disco desde el sentir latinoamericano”.

Eso. El sentir latinoamericano es lo que existe a través del set que exploran. Desde la cumbia (que impactó en los pies de todos los que se quedaron hasta el final) el merengue y la creatividad que exploran. Solo nos queda esperar un nuevo encuentro con su propuesta y la vitalidad de su próximo disco.

Así cerraba un festival que le apuesta a la diversidad sonora y a la descentralización de la música, factores necesarios para que en cada rincón del país existan las posibilidades de pensar y enriquecer el futuro sonoro en México.