El Bálsamo musical que creó Caloncho

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Después de escuchar por primera vez Bálsamo, el nuevo disco de Caloncho, platicamos con él sobre el proceso detrás para crearlo.

“Música como el abrazo de mamá. Bálsamo que suave alivia”, son parte de las primeras palabras de la canción que le da nombre al nuevo disco de Óscar Alfonso Castro, mejor conocido por nuestros oídos como Caloncho. Después de crear Fruta Vol. II y el ciclo natural de vida del disco entre conciertos, giras y la respuesta del público, se dio el tiempo necesario para crear más música.

Ese trabajo de años se resume a 36 minutos de su nuevo álbum Bálsamo, un viaje sonoro e introspectivo que recordaremos como la cápsula del tiempo que guarda los sentimientos y emociones de Caloncho. Ese viaje va desde los momentos más luminosos hasta un lado más nostálgico. “Hedonista” fue la primera canción que compuso para el disco y la primera que reveló; en ella descubríamos ese lado de lamento y nostalgia, esencia de otros géneros que retomó para este disco.

El segundo adelanto de Bálsamo fue “Optimista” y en menos de una semana descubrimos un personaje más del álbum, con su lado más pop entre sintetizadores y una pegajosa base rítmica. Una de las más alegres y con el sello totalmente Caloncho. Con esos primeros pasajes el tiempo para imaginar a qué sonarían las siguientes 11 canciones por escuchar.

Hoy Bálsamo es una realidad y con una escucha completa parece que se abre un portal a la mente y sentimientos de Óscar Castro. Parece que por un instante deja todo personaje para que la música se apodere de él y plasma el amor que tiene por la vida y los seres que lo rodean. Desde instantes de reflexión, letras eróticas, unión con la naturaleza o mensajes para seres que no están aquí, le dan voz a Bálsamo con diferentes técnicas de grabación.

Después de escucharlo por primera vez, platicamos con Caloncho sobre la manera en que construyó el disco y esos momentos clave que se viven en el estudio.

Pasaron casi dos años para que Bálsamo fuera una realidad. Cambiaron bastantes cosas entre toda la música y trabajos que tenías registrados. Son bastantes cosas involucradas para comenzar con un nuevo ciclo de grabación.

 Caloncho: Totalmente. Es algo que quedó muy firme en el nuevo disco. Toda esa plenitud quedó registrada. Hay canciones muy contentas, como “Optimista”, que tiene ese discurso actual en donde estoy muy feliz de lo que me toca vivir.

No solo es tener ese sentimiento o esa plenitud, sino también poder plasmarlo y contagiarlo musicalmente y transmites esa vibra de bienestar, de lo que tendríamos que estar buscando todos en la vida.

Caloncho: Exacto, ese es un gran objetivo de vida. Lo que quería lograr musicalmente era eso, irme a otros géneros, irme a otros instrumentos y ver qué podía pasar. Es una búsqueda que no se acaba. Y este disco no sé de qué venga, pero quiero experimentar la magnitud y lo basto que es la música.

En este Bálsamo podemos encontrarnos desde un rocksteady, un poco de reggae y mezclas de géneros, pero en un día a día, cuando no estás en el escenario o en el estudio, ¿Qué es lo que escuchas?

Me gusta un chorro eso, el rocksteady. Me gusta mucho lo que hicieron los viejos Alton Ellis, previos a los Skatalites, Jackie Mittoo. El rocksteady en general que es rockanroll ligero expresado por la isla. Es precioso.

Justo de los pocos viniles que tengo, me encanta Michael Kiwanuka. Un vato muy genio. Y lo que escuchaba de más morro lo frecuento de repente, la música atemporal que hizo Jack Johnson o Bob Marley.

En cuestión de tu trabajo con un nuevo productor y esos cimientos que dejó Siddhartha, ¿Cómo fue la aventura para Bálsamo y el trabajo con Elsa y el Mar y Mateo Lewis?

Ahora que acabas de mencionar a Elsa y a Mateo, admiro genuinamente todo lo que hacen, tanto Elsa como Mateo tienen una musicalidad de otro mundo. Y precisamente por lo que escuché que hacían ellos, busqué trabajar con Mateo como productor porque también es muy fresco. Lo que percibes es la mano de Mateo que es increíble.

El estudio estaba listo para que grabará con todo lo que se me ocurriera. Con unos fierros muy chingones, sintetizadores muy bien seleccionados de diferentes décadas, un piano viejísimo, todo lo que se te ocurra.

El proceso de hacer un disco es algo que uno se saborea por años y lo disfruté un chorro. Fuimos al Ganzo a grabar y fue otra experiencia. Te podías dar el lujo de un estudio en el que podían ser las 2 de la mañana y podías pedir cheves y comida.

Al grabar en diferentes lugares, ¿Es fácil poder reconectarte con las ideas que se quedaron en esos estudios y las terminaste en otro?

 A mí se me hace que es necesario también. Rara vez termino en el momento. Hay que dejar descansar la idea. Escucharla después, aunque viene otro dilema: ¿Cuándo dejar de producir? Es otra onda. A mí se me hace necesario eso de reposarla, sumarle después.

Una bendición poder vivir en paz y emitiendo sonido, so muy agradecido. Trombones pal mensaje.

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 Escuchando el disco, encontramos ciertas pausas o canciones más cortas que parecen descansos entre sí.

 Son interludios que le bajan el tempo al disco. Particularmente dos de ellos son súper tristes. Nada que ver con lo que hacía antes. Es muy contrastante en el disco. Son súper necesarios esos momentos para irse al lado brillante otra vez.

 

Te vimos disfrutando una vez más de tocar la batería. Qué otro gustito te diste en este disco, en cuestión de instrumentos y que quedara registrado en Bálsamo

 El Bálsamo está lleno de caprichos, como tocar baterías, tener a Mateo que es un súper músico. El vato produjo, tocó y mezcló. Ese es un caprichototote, el poderlo tener.

Y no solo eso, también me acompañó a ciertas fechas. Eso fue algo muy especial. Poder utilizar todo su conocimiento, los instrumentos que tenía. Toda la microfonía, es muy clavado con el equipo, es muy chingón y con muy buen gusto.

 

El bienestar que nos da el escuchar tu música se traslada a la portada, ¿Con quién trabajaste el arte?

El director de arte es Telesforo, un brother de acá de Guadalajara. Y el ilustrador es El Cursi, un carnal de Acapulco. A El Cursi le digo tocayo (risas).

Son muy talentosos, me gusta un chorro lo que hacen, me encanta lo que lograron con el arte y toda esa historia. Me acuerdo cuando compraba discos y que ofrecían el librito. Este lo puedes hacer póster y tratar de encontrar las canciones, significados, porqué está ilustrado de tal manera.

Por último, antes del lanzamiento de Bálsamo tuviste algunas presentaciones en España, ¿Cómo viviste lo que está sucediendo musicalmente por allá?

Me parece una experiencia muy afortunada que a través de la música poder viajar y mirar que está pasando. Y no solo eso sino que también conectan con el discurso.

Hicimos por allá algunos shows acústicos y la gente se sabía las canciones nuevas y apenas llevaban dos canciones afuera. Me encantó. Hay mucha afinidad con Madrid y Barcelona.

Son cosas que la música regala.

 
El próximo 26 de agosto, Caloncho presentará Bálsamo en el escenario del Plaza Condesa. Acá te compartimos el flyer mientras escuchas el nuevo disco, otra vez.

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