Signos de la ruta por el Festival Marvin 2017

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Existe un sábado sumamente especial en el año. Un día que promete descubrir o redescubrir parte de la música que se crea en especial en México y propuestas iberoamericanas: Llegó el día del Festival Marvin.

Desde hace seis años, sabemos que en mayo llegará un sábado exclusivo para descubrir o redescubrir parte de la música que se crea, en especial, en México y propuestas iberoamericanas. Todo ello sin salir más allá de la colonia Roma y Condesa de la Ciudad de México. Lo que comenzó con una fiesta para celebrar los 10 años de la revista Marvin, después de seis años se convirtió en un festival que vive en ocho lugares de la zona y los asistentes recorren cada uno con la promesa de escuchar proyectos nuevos, bandas favoritas o esas primeras visitas a la ciudad con las que logra sorprender el festival año con año.

Con la oportunidad de ver a 64 bandas, (nueve de ellas gratis en el escenario del Parque España), es fácil tratar de pedir un deseo y que el festival durara dos días con el mismo cartel para hacer un recorrido más amplio o incluso volver a ver a aquella banda en la que no dejas de pensar desde la primera vez que la escuchaste gracias a la curaduría del equipo de Marvin.

El Festival Marvin en realidad comenzó desde el jueves 18 de mayo con un ciclo de conferencias para analizar y compartir conocimientos sobre el panorama musical que se vive en México e Iberoamérica. Charlas para músicos, periodistas y fanáticos de la música, que poco a poco buscan profesionalizarse y ser parte de ese proceso que revitaliza a una escena.

Después de esos momentos de reflexión, el golpe de realidad sobre lo que pasa en la música iberoamericana se manifiesta en el recorrido que planeas para vivir el festival.

Los primeros en el itinerario fueron Los Blenders, quienes hace unos días regresaron de Indio, California, tras sus dos fines de semana en el escenario Sonora de Coachella y un sábado antes se presentaron en el Foro Alicia. Ahora eran los encargados de abrir las actividades del Festival Marvin en el Cinespacio 24. La intención de ponerlos a esa hora era clara: una gran mayoría del público llegaría desde “temprano” para verlos y quedarse en el festival hasta el último acto en la Cantina Covadonga.

Los chavos bien de Coapa, tuvieron un set corto, pero contundente, haciéndole honor a su música y disco de 22 minutos que les conocemos. El Cinespacio tenía toda la intención de verse decorado por globos azules y rosas, pero el calor del lugar derrotó al helio que los mantenía a flote y terminaron en el piso del lugar. Los pobres globos terminaron ponchados al ritmo de canciones como “TJTQ”, “Meta y Dinero”, “Chavos Bien” y su último súper hit “Ya No Te Quiero”, mientras los chavos del público armaban un slam.

Mientras la energía explota entre sus escuchas de esa tarde, Los Blenders lucen sumamente concentrados en lo que hacen, parecen preocupados por llegar a cometer algún error y que la velocidad los traicione. Alejandro, Guillermo, Jorge y Sebas, encontraron la mejor manera de conectar con escuchas con música veloz y hablando de problemas desde un complejo “Ya no te quiero” a la cantidad de drogas que alguien compró y ya no sabe qué hacer con ellas. Justo ese sarcasmo es lo que se agradece escuchar en momentos en que cualquier opinión podría ofender.

El set fue corto y dio tiempo perfecto para trasladarse hasta el Escenario Levi’s en la Cantina Covadonga, donde se presentaría Adan Jodorowsky. Ya casi está por cumplirse una década desde que conocimos el primer proyecto solista de Adan, en esa época conocido como Adanowsky y por ser El Ídolo. Al subir al escenario del festival Marvin, Adan comenzó a explicar que por ahora no se encerró en ningún personaje y esa tarde escucharíamos un set íntimo entre su voz, guitarra y su compañero en el contrabajo.

El primer mensaje que lanzó fue “Fuera el Dolor”, de su más reciente proyecto Adan & Xavi y Los Imanes. Y con ello siguió una confesión con “Estoy Mal”, parte de la etapa de El Ídolo. Dejando atrás todo personaje y etapas complejas de su vida, en ese momento adelantó que el próximo 6 de octubre lanzará un nuevo disco, firmado bajo su nombre y sin ninguna especie de alter ego. Para los afortunado que decidieron ir a verlo, compartió tres canciones nuevas: “Mi Fe”, “Alion” (nombre en honor a su hijo de 9 meses) y “Color Café”. La sensación de tener música nueva en pleno festival genera algo de tensión entre la relación público y músico. Para romper esa barrera, Adan decidió enseñarles a todos el coro de “Color Café”: “Color café, como amo tu color café”, e inspirada en comparar el amor con el café.

Para cerrar no podía faltar uno de sus clásicos “Me Siento Solo”, que aunque el intenta dejar atrás, el público no deja de pedirla por los recuerdos que tienen con ella.

Era el momento de trasladarse al Multiforo 246 para ver el regreso de tres bandas a la ciudad: Mint Field, desde Tijuana; Caravana de Santiago de Chile y Viv and The Sect que regresaban de su gira por España. En un mismo lugar, tenías la oportunidad de descubrir distintos géneros, desde el shoegaze hasta un viaje a la psicodelia de los 60.

La música de Amor (en la batería) y Estrella (guitarra y voz) fueron el refugio necesario para encontrar un instante de tranquilidad. Mint Field ha conquistado a escuchas gracias a lo nostálgica y emocional que es su propuesta que sorprendió desde el 2015. El año pasado recibíamos su música y tuvieron la oportunidad de presentarla en el escenario de Coachella, el mismo en que más tarde tocaría Beach House.

Hoy estaban en el Multiforo 246 y la vida en un año ha cambiado para el proyecto, desde convertirse en un trío de chicas (antes las acompañaba Andrés en el bajo). Tocaron “Ciudad Satélite” un sensacional viaje y muestra de siete minutos en el que apreciábamos cómo era su ejecución en vivo entre pedales y la voz de Estrella para crear una atmósfera de paz.

Mint Field es uno de los tantos proyectos que están naciendo en Tijuana y que consolidan un movimiento sumamente interesante desde hace más de cinco años. El revival por sonidos distantes, está más latente que nunca en el norte del país y se celebra que poco a poco inunden la Ciudad de México.

Al terminar Mint Field, lo único que queríamos era salir del lugar y tomar “aire fresco” en la calle. Era una realidad que hacía más calor (insoportable) adentro que afuera, lamentablemente. Tras casi 15 minutos de espera, ahora era turno de regresar para ver a Caravana.

Rodrigo Santis ya es un viejo conocido en la Ciudad de México tanto con Caravana, Congelador y por ser el fundador del sello chileno Quemasucabeza. Es parte vital de un movimiento de músicos del sur del continente y en 2010 llamó a cinco de ellos para crear música bajo el nombre de Caravana: Fernando Milagros, Pedro Piedra, Gepe y Felicia Morales (que si eres amante de esa ola de proyectos chilenos los conoces más que a la perfección). Eran la súperbanda de la época. Pasaron los años y cada quien le dedicó su tiempo a sus proyectos solistas.

Tras una pausa, el año pasado Caravana regresó con un disco nuevo llamado Caminata. La esencia de Rodrigo Santis estaba presente con la fusión entre sonidos que conocimos con su primer proyecto Congelador y el lado más introspectivo de Caravana.

Esta vez llegó al escenario del Multiforo 246 con una guitarra, pedales, secuencias y la estampa de un gatito que cuidaba las cuerdas de su instrumento. Solo, en un show sumamente íntimo que pocos fueron los afortunado en ver. Entre el nervio y la felicidad por ejecutar los temas más recientes en la vida de Caravana, Rodrigo mostró el poder de canciones como “Al Filo”, “Fantasía” y “Juegos Olímpicos”. Con ello demostró que Caravana sigue vigente y tuvimos oportunidad de vivirlo gracias al Festival Marvin.

De repente, como si hubiéramos pedido un viaje en el tiempo directo a la época de los 60, llegó el turno de escuchar a Viv and the Sect. Después de tener algunos meses sin tocar en la Ciudad de México y recién llegados de su gira de casi 20 días por España, dieron muestra de la manera en que se apropiaron del sonido del pasado y logran impregnarles una esencia propia, la cual conocimos en 2012 y se materializó con el disco This Will Pass del 2016.

El sello independiente Get Hip Recordings, que opera desde Pittsburgh y el año pasado cumplió 30 años, se fijo en la música de esta banda capitalina y editó su primer LP en vinilo. Ahora era momento de ver su poder en vivo. “Bleserone” y “No Tengo Miedo” fueron la sensación y nos hicieron viajar en el tiempo.

Entre el público que descubría su música y algunas fanáticas que llevaban un atuendo retro, nadie podía dejar de bailar al ritmo que marcaban o al menos sacudían su pie. Tuvieron convocatoria a pesar de la posible competencia que tenían con otros actos, aunque en realidad Viv and the Sect eran la especialidad del género que ofrecía el festival.

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