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Amiga: el manifiesto de Alex Anwandter ante una violenta realidad

Platicamos con Alex Anwandter sobre Amiga, el panorama actual ante el poder que están ganando ciertos discursos de odio y el encuentro con estéticas alternativas para protestar.

Heredero de esa tradición musical latinoamericana que logra crear catarsis a través de las emociones y una particular sensibilidad, Alex Anwandter plasmó ese poder en Amiga, un manifiesto sonoro que nace de la autocritica y reflexión sobre temáticas que están ante nuestros ojos, pero que difícilmente aceptamos, miramos y enfrentamos. Considerado como el mejor álbum del año por diversos medios musicales especializados, Amiga es la muestra del crecimiento musical y personal de Alex.

Desde Teleradio Donoso, Alex Anwandter parecía advertir que con su música provocaría un efecto perfecto para bailar, llorar y pensar al mismo tiempo. Con el final de su primera banda llegó el tiempo de la odisea musical en solitario. Odisea es la primera señal por esa búsqueda de ritmos y estéticas sonoras que sirven de alternativa más allá de un género como el rock.

A partir del 2011, decide utilizar su nombre para dar a conocer un nuevo disco: Rebeldes. Al escucharlo por primera vez lanza la pregunta: “¿Cómo puedes vivir contigo mismo?” Canción contundente para confrontar y preguntar al escucha cómo es que sigue su vida tolerando los discurso de odio que se dan a su alrededor.

2012 fue un año clave. Lanzó un proyecto con Daniel Alejandro Riveros, mejor conocido como Gepe. Alex & Daniel es el nombre del disco y la colaboración que otorgó una nueva visión de la música de Alex que incluía arreglos de cuerdas y la suma de otros instrumentos a los que no nos tenía acostumbrados.

Ese mismo año, en las calles de Chile ocurrió un crimen homofóbico contra Daniel Zamudio. Él era fan de la música de Alex Anwandter e incluso interactuaron a través de redes sociales. Ese fue el toque de realidad que necesitaba para reflejar las problemáticas sociales a las que se enfrenta en Chile, en su música y en su faceta como director de su primer largometraje Nunca vas a estar solo, inspirada en la vida de Daniel Zamudio.

 

 

Seguir ese recorrido musical del chileno nos lleva a descubrir Amiga, el álbum que nos remite a todas las etapas que conocemos de Alex Anwandter y que se convierte en un manifiesto donde “lo personal es lo político”. Con canciones tan personales conquista un nivel de sensibilidad y lo lleva a un terreno con el que ciertos escuchas se identificaron, pensaron y reflexionaron sobre las temáticas que aborda el disco, acompañados de la etapa sonora que presentó en el 2016.

A casi un año de distancia del lanzamiento del disco y ahora considerado como el mejor del 2016, contactamos a Alex Anwandter vía telefónica para charlar sobre Amiga, el panorama actual ante el poder que están ganando ciertos discursos de odio y el encuentro con estéticas alternativas para protestar.

 

Parece que a lo largo del disco, la palabra Amiga la convertiste en una especie de situación o sentimiento por el que muchas personas han pasado o pasarán en algún momento de la vida, ¿Qué hay detrás de esa palabra y nombre del disco?

Esa palabra la elegí y me gusta mucho porque tiene múltiples interpretaciones. También se conecta a una de las principales reflexiones del disco: sobre las diferencias culturales entre los hombres y las mujeres, sobre qué significa ser hombre o ser mujer y cuáles son las supuestas reglas de cada uno y qué pasa cuando las rompes. Esa exploración la hago a través de momentos muy personales que se ven reflejados en el disco.

 

Al enterarte que tu disco estaba presente en la mayoría de las listas de lo mejor del año, ¿Cómo recibiste la noticia? ¿Era algo que esperabas?

Fue una sorpresa. Desde el lanzamiento del disco la respuesta del público se manifestaba por todos los lados. Gran parte se debe a la reacción de los temas que analiza el disco y a lo necesarios que es tratarlos. El 2016 fue un año bastante intenso y en el disco se conecta mucho con las cosas que están ocurriendo.

 

 

Y abordarlos ahora más que nunca, cuando nos sorprende que los discursos de odio están ganando poder.

Sin duda. A muchas personas les agarró por sorpresa esta especie de retroceso mundial en lo que uno piensa que es el progreso. Imaginándolo como si fuera una línea recta hacia una mayor tolerancia, pero en estos momentos es bastante impactante descubrir que no es una línea recta, que también tiene retrocesos y que eso involucra un análisis constante de esos temas y discusiones.

 

Con Amiga utilizas al pop y a los ritmos de baile para que tu mensaje llegue más lejos. Nos quieres hacer bailar y reflexionar al mismo tiempo. A eso suma el discurso de tus letras y nos enfrentamos a un todo que es totalmente transgresor a comparación de lo que hay en otros géneros, ¿Tú cómo lo percibes?

 Yo creo que a estas alturas ya es más transgresor alejarse de la estética típica de la protesta o de ser disidente y empezar a buscar en nuevas estrategias para ser disidente. Y sobre todo por eso que mencionábamos sobre la manera en que en el 2016, los discursos de odio o intolerantes ganaron mucho poder y eso significa que las estrategias antiguas de protesta contra eso no están funcionando. Por eso es extremadamente necesario buscar nuevas estrategias.

 

Hace unos días te presentaste en la Cumbre del Rock Chileno y declaraste ante todo el público que tú no te identificas con el rock porque desde su existencia ha sido una especia de club de hombres y que en este 2017 necesitábamos más igualdad, más respeto por las mujeres y para la comunidad gay. Esa fue una importante reflexión para el público.

 Se me hace necesario ir cuestionando espacio por espacio, esfera por esfera de nuestra vida cotidiana sobre estos factores que son totalmente agresivos como el machismo, sexismo, discriminación. Sí, provoca un poco de malestar o incomodidad. La verdad es que se pensaría que yo tengo un espíritu sobre confrontar las cosas, pero la verdad es que no lo hago por ser violento, lo hago por combatir una realidad ya violenta.

 Creo que hay una cierta inconsciencia sobre lo que involucra un género como el rock. Se piensa que es algo puramente estético, pero no, también viene con valores culturales incorporados y no existe conciencia de eso. Lo que estoy tratando de desmantelar son esos valores discriminadores que se hacen pasar por estéticos.

Existe un desafío al querer desmantelar eso rápidamente y de manea accesible para un público masivo.

Si no digo nada no hay choque y solo habría hegemonía. No me siento mal por lo que dije.

 

Cuando creabas las canciones “Manifiesto”, “Siempre es viernes en mi corazón” o “Mujer”, ¿Tenías claro que le darías voz a esos sectores de la sociedad por los que se necesita luchar por sus derechos?

Creo que en Chile y en otras partes de Latinoamérica, sobre todo hasta los años 60, hubo una tradición de los artistas conectarse con lo social. Una tradición de la canción latinoamericana que se fue perdiendo, pero muchos de nuestros grandes próceres musicales, por lo menos en Chile, Argentina o Brasil, son parte de esa tradición.

Se me hace un ejercicio muy lindo reconectarse con eso que también es nuestro.

No me siento especial por estar conectándome con esas temáticas porque hay gente muy grande que ya lo intentó antes de mí. Es lindo hacer ese reencuentro con nuestras herencias. Intentando por supuesto una nueva estética para hacerlo porque dejarme la barba y agarrar una guitarra acústica no tendría nada nuevo.

 

 

 

Al escuchar Amiga y descubrir “Intentarlo todo de nuevo” y “Te enamoraste”, ¿Existe algo de la esencia musical de Juan Gabriel o es mi imaginación?

 (risas) Hay una clara conexión con Juan Gabriel en esas dos canciones. Fueron composiciones que nacieron de un sentimiento muy genuino. Aprendí esa especie de sinceridad emocional de Juan Gabriel y se me hace muy lindo como tradición latinoamericana eso de soltar las emociones hacia una catarsis muy potente.

Tuve la fortuna de verlo en vivo y de sentir eso culturalmente. Me encanta esa posibilidad de hacerlo con mi público, con mi vida y mis experiencias que son un poco más transparentes que las de Juan Ga (risas), que era un genio, pero tenía negada su sexualidad.

 

Ante la diversidad de bandas y proyectos que conocemos de Chile, ¿Cómo crees que pinta3 el futuro para la escena musical de tu país?

 Hay una variedad y un futuro que es súper prometedor. Me ha provocado mucha admiración las generaciones menores en términos de movimientos sociales. Han sido una inspiración.

A diferencia de otros países, nuestro pop no responde a ninguna industria, por lo tanto tiene un carácter mucho más autentico y personal. Nunca fue una cosa plástica o comercial porque al hacer eso no ganábamos ningún peso y todo era para nosotros mismos.

 

¿Qué planes vienen para ti en este 2017? ¿Tal vez un nuevo disco, otro largometraje o más colaboraciones musicales?

 Por ahora tengo muchas ganas de tocar y de encontrarme con esos público que han recibido tan bien este último disco y de ir a lugares donde me están esperando desde hace mucho tiempo. Sobre todo en México y en varias ciudades de Estados Unidos.